> Fotos> Running tántrico ¿qué es esto?> Buenas razones para empezar a correr> Historias de novatas> Diccionario de la corredora moderna


Maratón a ritmo tántrico

Crónica de cinco horas y pico o cómo disfrutar de la maratón... (por Atalanta)

Esto es un vicio o yo soy “masoca”... al levantarme no sé si tenía miedo o más bien un gusano bailándome en la tripa... acabé mi desayuno a las 7:30 me visto con la ropa que anoche preparé, me puse mi “chapita de tántrica” , estiré un poquito y ¡a la calle!... uf! vaya “calorina” que va a hacer hoy! ... Cuando iba llegando al cruce de Gran Vía con Alcalá me encontré a un “tapiero” pero me dijo que él no corría, me deseó suerte... después fotos con foreros en Cibeles, encuentro, por fin, a Pepe y Elena, creo que “convencidos” por mí van a correr, me siento un poco responsable de mis dotes de “persuasión” pero se me pasa enseguida... visitas al WC de última hora, estiramientos, pelín de calentamiento, juntarme con el grupo de 4h.30, y... ¡esto da comienzo!

Me había preparado esta maratón según uno de esos planes que dice: “para acabar” y me ha encantado metro a metro... el grupo de 4:30 (en el que me metieron cuando yo hablé de ritmo tántrico) se marchó enseguida hacia delante (creo que algunos no “controlan” bien aún esto de lo tántrico, je, je , je), lógico, su ritmo era su ritmo y yo sabía que forzar el ritmo en una maratón no es nada recomendable, lo había leído miles de veces, así que yo, a mi ritmo... me “jodía” un poco porque sabía que esto podría suponer que me quedara sola como en tantas carreras pero por ahora no me importaba demasiado además, pensé que en esto de correr se hacen amigos así que yo a ver pasar kilómetros... los paracas iban a mi lado y era divertido, o cuando menos “pintoresco”, verles en formación todos uniformaditos y hasta se pusieron a cantar Castellana arriba... Pepe y Elena iban unos metros delante de mí. Llegando a Plaza de Castilla ya tenía compañeros primerizos, como yo, en esto de la maratón Agustín y Ángel la conversación fluía y nuestro objetivo era el mismo: acabar la carrera y disfrutar de ella... saludo a JaviJavi y veo que Humberto, el amigo de Elena, se incorpora a la carrera, se une al grupo; en la bajada de Bravo Murillo me toca a mi ir delante... por ahí me encontré, de espectador, a Jesús un compañero de trabajo que se sorprendió de verme, así que me animó ilusionado... yo sabía que en el Km 10 habría gente conocida y, en efecto, vi a Micenas y a Indeciso, avasallados por la marabunta de corredores sedientos... y un poquito más adelante los veo: mis buenos ¡¡¡¡¡Korrecamineros!!!!! qué ilusión encontrarme con ellos... sus voces de apoyo sus ánimos... aunque sabía que estarían ahí, me estremece escucharlos, me dice Juan: “en Sol nos vemos y desde allí te acompaño”... no sé bien por qué pero al escucharle se me pone un nudo en la garganta, me emociono y... tengo que controlar la respiración, pues casi me ahogo...
Sigo a mi ritmo y no paro de beber (llevo bebiendo desde el Km 5) porque la verdad que tanto pedir que haga “buen tiempo” para el día de la maratón y ¡mira! una “hartá” de sol... mis acompañantes anteriores dicen que van a subir el ritmo... yo al principio les sigo pero veo que mejor voy guardando fuerzas, que el día está muy caluroso y seguro que luego las necesito... veo unos pasos delante de mí a un grupo de toledanos, nos saludamos y curiosamente les adelanto para al poco rato, por Ppe. de Vergara otro dos, murcianos ellos, me dicen no sé qué que total unas risas y a seguir... dicen que se quedan que están lesionados y tienen que aminorar la marcha.
En el Km 15, al girar y coger la verja del Retiro, Elena y Humberto me adelantan y dicen que Pepe se ha quedado, pregunto que dónde y me dicen que muy atrás. Empiezo a pensar que quizá yo no debería haber insistido en esto de la maratón, no sé si es que estará para retirarse o qué hará... miro hacia atrás pero no se le ve... sigo Serrano arriba junto a otras féminas que en la cuesta se van quedando... me encuentro a otro chaval, que va andando, con la camiseta de los 101 Km de Ronda y le pregunto si los ha hecho, me dice que sí, corre unos metros a mi lado pero dice que no puede que sigue andando la cuesta arriba. Al remontar la cuesta noto que la zapatilla del pie derecho está un poco prieta y me molesta, me paro en el puente sobre la Castellana, aprovecho para beber en plan tranquilo y me coloco la zapatilla de modo más cómodo, miro hacia atrás y veo a Pepe, viene andando junto al chaval de Ronda, pregunto a Pepe cómo va y me dice que muy mal, le doy el agua que llevo y ando a su lado un rato animándole a que un poco más adelante hay una cuesta abajo y ahí podemos correr de nuevo, no parece muy convencido. la verdad es que falta un poco para la cuesta abajo. pero en Almagro le animo a correr... me sigue un poco pero dice que tiene que ir andando... yo le digo que sigo corriendo, que ya falta poco para la Puerta del Sol en donde nos esperan de nuevo los Korrecamineros... me dice que siga yo delante que el va a su ritmo...

Llego a los Bulevares y al fondo... parece que distingo la barriguita de Viole y a Juan Antonio a su lado, cuando me ven me llaman, voy hacia ellos a saludarlos Viole me da un beso tántrico que me sienta muy bien y me insufla nuevos ánimos, Juan Antonio corre un poquito a mi lado y me pregunta cómo voy, le digo que muy contenta, me dicen que en Mingo estarán de nuevo, pues ... ¡allí nos vemos!

Enfilo Fuencarral, veo ahora delante de mí a los toledanos, la música que suena es la de la película “Grease” (con grititos y todo de la gente que anima...) me siento bien, estoy en mi barrio, al lado de mi casa, veo a vecinos que me saludan y sonríen yo también voy sonriendo... mis hijos estarán esperándome por aquí... síii: Eugenia, Quique, Ro (hasta el monociclo se han traído) me ven ellos de lejos, me llaman ¡ya los veo! levanto los brazos. Veo reflejada una interrogación inquietante en la cara de Eugenia, que en seguida se tapa con la cámara de fotos, Veo la mirada perpleja de Ro y veo a Quique que viene hacia mí con la bolsita que habíamos convenido que lleva “de todo” mmm! comidita y bebida corre un poquito a mi lado pero le pido por favor que atiendan a Pepe que viene detrás un poco “perjudicado” que le den naranjas y esos “electroduendes”, digo, “electrolitos” que tienen preparados...

Miro en la bolsa la botella mágica ¡fresquita! jo! que inyección de moral este barrio ¡me gusta! cruzo Gran Vía y me encuentro a Mar que con los brazos abiertos me sonríe, me abraza, me anima... es que no sé si voy a poder con tantos ánimos juntos tendré que irlos guardando en mi corazón para después (que dicen que hay un muro)... me paro en la cuesta abajo de Montera a beber tranquila y a comer esas “mágicas barritas” que el avituallamiento familiar me ha proporcionado, abajo ya he acabado y corro de nuevo... ¡qué pasada la Puerta del Sol! ¿por dónde estarán estos? un poco más allá del “Km 0” los veo ¡estos amigos Korrecamineros son de lo mejor! Juan y Paqui dispuestos para correr conmigo... me ofrecen de todo pero les digo que ahora no necesito, que se vuelquen en Pepe que viene detrás, le digo a Juan que le acompañe a él que lo necesita más que yo, me pregunta Paqui si puedo ir sola hasta el 30 le digo que sí y sigo adelante... en la calle Mayor alguien dice mi nombre y me anima pero no sé quien es... tuerzo por el Palacio de Oriente y allí la gente pasea tan a gusto, de domingo soleado primaveral, mientras “unos cuantos locos” sorteamos triciclos infantiles, turistas despistados, adolescentes gabachos y demás especimenes... también hay quien anima con sus palmas lo cual se agradece cantidad... me encuentro muy bien, voy a mi ritmo estoy contenta, disfrutando que es de lo que se trata...
Pronto llegaré a la esquina de Ventura Rodríguez... allí habrá alguien esperándome... veo un grupo de gente y oigo la voz de Cris y luego la de Ángel que con potencia de voz me llaman levanto los brazos me saludan, Cris con pasión me dice montones de cosas bonitas, todos corean gritos de ánimo... esto de correr así es estupendo, ya veo también a Marga, a Ana y a María, me paro con ellos cojo naranjas, acuarius... cuando me despido de ellos María ¡me habla en griego! ¡cómo me gusta tener también a estos de amigos!... sigo recargando pilas con sus palabras de aliento y la animación en Ventura Rodríguez crece a ritmo proporcional a la cuesta que sube... Princesa a la vista subo la cuesta... me paro de nuevo a beber y en seguida sigo corriendo... ¡otra sorpresa! en el cruce de Alberto Aguilera ¡otra vez los Korrecaminos! ¡qué maravilla! la tentación es muy fuerte me ofrecen tan seductoramente sus sonrisas cargadas de “glucosas”... Piedad: en el 42 nos vemos si tú no estás yo no entro en meta...sigo llenando mis alforjas con sus ánimos y están tan a rebosar que casi se me saltan de nuevo las lágrimas... tranquila, tranquila, que esto no ha hecho más que empezar

En Moncloa alcanzo a Jorge (lo conozco de varias carreras) me dice que va tocado en el gemelo, lo que le obliga a pararse y estirar al empezar la bajada del antiguo tranvía universitario... yo sigo me encuentro bien... casi ni me creo que voy adelantando a gente... adelanto de nuevo a los toledanos, será por lo de la cuesta abajo... otro corredor de los que adelanto me grita: “¡eh! la chica de Fuenlabrada ¿qué te pasó? ¿estás ya bien?” me quedo a su lado y hablo un ratito con él sobre el tema... pero me dice que siga yo que él va más lento... yo sigo... y sigo bebiendo en el siguiente puesto un chaval la mar de simpático me tiende un vaso a la vez que me dice ¿hace una cervecita?... ¿cómo resistirse a eso? acepto encantada el acuarius que me da disfrazado de tan malteado nombre le pregunto si no nos podrían dar también un poquito de “sombra” que eso es lo que nos falta a los corredores... pero se les ha acabado, me contesta... lástima, a ver si en el próximo hay un poco más de suerte y les queda algo... ¿por qué kilómetro voy? perdí la cuenta en la calle Mayor, recuerdo que ahí pisé una alfombrilla... el sol empieza ya calentar como sabe y yo sigo bebiendo y corriendo... sin saber de dónde me sale al paso Minerito en la curva después de Farmacia de la Universitaria otra gratísima sorpresa, abrazos, besos, me dice que se me ve bien que siga así, a mi ritmo... más carga de ánimos a mis alforjas... sigo doy la vuelta unos grupillos de gente aislada van animando a todos los que pasamos... llevo un rato casi a la par que una chica con coleta que va sola... la adelanto por donde Biológicas... vuelvo de nuevo hacia la Avenida Complutense y otra vez Minerito me anima me paro un instante con él y me dice que siga así, tranquila dosificando que aún queda mucho... y que además aún va mucha gente por detrás de mi, me sienta muy bien su apoyo...

Ahora menos mal que viene un ratito de sombra con árboles y el túnel... la chica de la coleta vuelve a estar a mi lado le pregunto qué tal y me dice que va sufriendo que echa de menos no haber entrenado como debiera... le ofrezco agua, lo compartimos... y seguimos juntas y charlando, dice que del sudor parece que le roza un poco en los brazos, le digo que yo he notado también alguna molestia en esa zona... enseguida el INEF con apoyo sanitario, manguera de agua y música, así que aceite, para los brazos, agua para refrescarnos y música para animarnos... vamos, vamos que ahora es cuesta abajo, por cierto nos presentamos, mi compañera se llama Isabel, y me dice que su novio “la ha dejado” en la media maratón, vamos, que ha abandonado la carrera...

 

La Avenida de Valladolid luce con un sol “de justicia” (que dicen en mi pueblo)... vamos a ritmillo tántrico y “¡Que No deKaiga!”, al poco alcanzamos a otro corredor que va tocadillo de rodilla, dice que no sabe si aguantará... nos preguntamos por qué kilómetro estaremos, yo sé que el Km 30 está en San Antonio de la Florida a o sea que estaremos entre el 28 y el 29... ya queda menos... el calor se empieza a notar más, acabo el agua, menos mal que en San Antonio estará la “trouppe de Korrecamineros” con su avituallamiento líquido de lujo...

Chicos: el 29 a la vista, ¡a por él! a la izquierda junto al parque dos “viciosos de la percusión” golpean a ritmo sus respectivos “instrumentos” les digo que por qué no nos marcan el ritmo.. y dicho y hecho, je je qué poder de persuasión tengo si casi me lo voy a creer... otra pareja nos anima muy efusivamente... al llegar casi al puente pasamos por delante de una terracita hmmm ¡cervecita! exclamo, en seguida nos invitan a sentarnos y compartirla con ellos... pero ¡no cuela! hoy nosotros nos bebemos los kilómetros no las cervezas (por ahora).. giramos hacia el puente y ahí están ¡sí señor! ese “peazo de grupo korrecaminero con su infraestructura de apoyo logístico y avituallante ” ahí está Inma que despega como un rayo cargada de líquidos bebibles para unirse a nosotras... le presento a Isabel que dice estar encantada de compartir conmigo kilómetros... las duchas se divisan: agüita, agüita fresquita para la gente que corre, que está sequita, el arco iris se forma al pasar bajo las miles de partículas húmedas que nos llueven un poquito de reflex más allá.. . chicas preparadas para la aventura de la Casa de Campo coger aire y fuerzas... ahora andamos un rato para beber a gusto... el chaval de la rodilla viene haciendo la goma todo el rato con nosotras... por la M-30 viene a nuestro lado... el túnel de subida a la casa de Campo jo! muy bien por la sombrita y el eco pero esa subidita... ¡cómo pica!... buscamos el lado blandito para nuestros pies por la Casa de Campo y de paso un sitito para evacuar algo de líquido que con tanto beber y beber...


vemos a gente que va muy perjudicada por nuestro lado... nosotras seguimos... salimos hacia el puente de nuevo con un calor sofocante... chicas: hay que correr, andar y correr, andar y correr... yo tengo que ir así porque si no el calor me puede... pues nada a beber al andar y luego a correr... así pim pam pim pam.. me encuentro a otro compañero de trabajo sorprendido de ver cómo me ducho en esas maravillosas cortinas refrescantes... pim pam pim pam nos presentamos de nuevo en el puente, giramos y junto a Mingo ¡Viole y Juan Antonio de nuevo! ¡qué ilusión seguimos recargando las alforjas de ánimos! pero si además corren unos metros a nuestro lado, ¡claro! ¡cómo no! ¡si vamos a ritmo tántrico!

En la glorieta de San Vicente otra vez ahí nos animan los Korrecamineros... Piedad estarás en el 42 ¿no? cruzamos hacia Virgen del Puerto, unas camionetas con música siguen animando y ya en Virgen del Puerto hay un chico diciendo no sé qué por un megáfono mi compañera de “viaje” Isabel me anima a que le diga algo (como ya me ha visto decir varias cosas a los espectadores... será por eso) le saludo y le doy gracias por sus ánimos y empieza a piropearnos en su acento uruguayo y a animarnos a llegar que queda poco... otros dos corredores que ya conocemos del camino nos preguntan si quedan muchas cuestas... yo les digo que al final de esta recta podrá contemplar a su izquierda la cuestecita que nos espera tras dar otra vueltecita por el río... llegamos al avituallamiento y cogemos de todo pues el calor es sofocante...el asfalto desprende calor... tras el puente de Segovia en el paseo de la ermita del Santo no hay casi nadie... nosotras seguimos a l ritmo tántrico de andar-beber y luego correr... y sorprendemos a estos compañeros que preguntaron por la cuesta pues cuando andamos... ellos nos pasan, pero cuando corremos les adelantamos y es entonces cuando dicen : «¡hay que joderse que ritmo cogen cuando corren! se paran y siguen corriendo, si yo me paro no puedo seguir»... nuestros comentarios son alusivos a las diferencias entre sexos y esas cosas... vamos, como la vida misma... sin darnos casi cuenta estamos ya en Juan Duque, en donde hay una pastelería que huele que alimenta...mmm qué hambre!... bueno seguro que en la cuesta hay alguien...

Doblamos hacia la derecha y unos músicos en la calle Segovia están callados, les digo: ¡aupa dulzaineros! y comienzan a tocar una jota que da alas a nuestros pies... ya veo a Ángel y María con avituallamiento líquido de lujo y hasta naranjas... una chica que vemos a nuestro lado acompañada de otro corredor va muy necesitada de líquido y les pide y nos pide si tenemos algo... me vuelvo y le doy al chico naranjas y acuarius...nosotras seguimos subiendo... tras remontar y comenzar el paseo Imperial, otro ratito andando... empiezo a marcar un rito de marcha que no pueden apenas seguir Isabel ni Inma... poco a poco van pasando los kilómetros nos encontramos a otra chica... andando muy lento, le pregunto si necesita algo que tenemos bebida, naranjas... va casi llorando no puede casi responder y dice: “yo sólo quiero llegar a los 40”... y digo: “yo a esos ya llegué hace mucho y mira aquí estoy corriendo”...

Seguimos a nuestro ritmo... pienso en Piedad ¿estará allí? pienso en Pepe ¿qué habrá pasado? pienso en Elena espero que no le hayan jugado una mala pasad los antibióticos y sea capaz de terminar... me tira la cara (con tanta duchita atomizada se me debe de haber ido la crema de protección solar que me di) y entre estos pensamientos veo a Quique subido en el monociclo ¡olé mis niños! Veo también a Ro con su incrédula mirada de perplejidad que no da crédito a lo que está viendo, Quique se pone a mi lado y corre montado en el monociclo unos cuantos metros me pregunta qué tal voy y le digo que bien, él dice que me ve bien que ha visto a gente que iba mal pasar antes que yo... le digo que no se vayan todavía que esperen un poco por si viene Pepe y necesita algo de lo que tienen, Isabel e Inma nos siguen... tras la cortina de agua de acacias Quique se vuelve y nosotras seguimos ya no queda nada... ahora tengo que guardar fuerzas para correr con Piedad sus 195 metros tántricos... decido ir en marcha estos metros que quedan hasta el km 42... pero acelero el ritmo de la marcha... Isabel empieza a oler a meta y no puede resistir la adrenalina de echar a correr al olor de la meta... Inma sigue conmigo y me dice que me sigue el ritmo pero ella corriendo... así lo hacemos,... estamos en el Km 41... me siento muy bien, muy contenta....estamos en Atocha todos los días paso por aquí pero hoy me gusta especialmente, otros días se me hace duro (sobre todo el olor de las velas) a la mente me vienen pensamientos pinchados con lazos negros... pensamientos que convierto en positivos para “ellos”... sigo a buen ritmo... me estoy emocionando, ¿estará Piedad? a Inma, como no tiene dorsal la desvían... sigo ahora ya corriendo...oigo minombre es Ana mi compañera de trabajo, también maratoniana que ya ha llegado a meta y me anima... la sonrío ... sigo, busco a Piedad, no la veo y el 42 está ahí mismo lo estoy viendo... si Piedad no está me paro a esperarla hasta que llegue... llego al 42 y de su sombra sale Piedad diciendo: «¿a ver esa chica que me va a llevar a la meta?» le respondo: ¡qué alegría de verte! ¡así me gusta en tu sitio!... la cojo de la mano y echo a correr al sprint tirando de ella, le digo ¡mira, mira lo que pone allí: Meta ¿ves? pues ahí te llevo y no te suelto...

Cruzamos alegres la línea de meta... y le doy un gran abrazo! (lo mismo le hice daño en su reciente herida del pecho)... Estoy muy emocionada, estoy muy bien, estoy muy contenta, me lo he pasado en grande... ¡Gracias!


Sí, Gracias de corazón...

Gracias a JayKay, Marl, Gor, mbg, etc... por intentar “colarme” en su grupo
Gracias a Lucas por su caramelo de “piñón fijo”
Gracias a Paco por sus consejos
Gracias a Mina por “sus piernas” (je, je)
Gracias a Richar por aumentar mi estima con sus palabras
Gracias a Storbbas por compartir los miedos
Gracias a Minerito por todo eso...
Gracias a Pirracas por dar a mis nervios un poco de su buen humor
Gracias a Inma por aguantarme unos cuantos kilómetros y aguantar los líquidos hasta la meta
Gracias a Juan por sus palabras que tanto me llegaron
Gracias a Esther por sus gritos de ánimo
Gracias a Marco por su simpático ofrecimiento de glucosa y más...
Gracias a Juani por estar tan pendiente y siempre atenta
Gracias a Jose por sus proteínas y sus sonrisas
Gracias a Marina por su tempranero mensaje de ánimo y cordura
Gracias a Paqui por muchas cosas y hasta la vi que me hacía fotos
Gracias a Pepe por caer en la tentación maratoniana
Gracias a Elena por sobreponerse a su “desmotivación” y correr tan bien como lo hizo
Gracias a Juan Antonio y a Viole (y a Andrea “a cassette”) por sus besos y trotecitos a mi lado
Gracias a Piedad por su esfuerzo de esperarme en el 42 para correr juntas esos 195 metros tántricos
Gracias a Ángel por sus piropos y por “dosificar” su apoyo (hasta en botellitas)
Gracias a María por sus “helénicas palabras” y apoyo incondicional
Gracias a Cris por ponerle tanta pasión al animarme
Gracias a Ana por traer al chico del reflex
Gracias a Marga por sus nervios, sus fotos, y su hospitalidad infinita
Gracias a Mar por esa sonrisa y su abrazo tan cariñoso
Gracias a Ro por su mirada perpleja al verme correr
Gracias a Quique por “aquellas palabras” que me ayudaron tanto y también por correr en monociclo a mi lado
Gracias a Eugenia por saber y entender lo que esto significa para mí.
Gracias a todos los que no vi y me vieron y a todos los que en positivo pensaron en mí

Gracias por derribar entre todos ese mítico muro y abrirme así el paso