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Siempre hay una primera vez

“El pasado Domingo corrí mi primera carrera.
Fue en Mislata. 9.200 m en teoría, en la práctica algunos dicen que fueron más, no se.

Todo empezó la semana pasada, yo tenía ganas de correr alguna, leí ésta que está cerquita de por donde vivo y se lo dije a mi hermano y a mi novio. Al final se apuntaron más amigos suyos y fuimos en total 12 chicos y yo. Me coloqué de las últimas, junto a mi hermano y un amigo suyo que iban a correr más despacio.
Nervios, saltitos y calentamientos antes de empezar. Pasadas las 10 dieron la salida y veeeeenga, tos p´alante.

Empieza la cosa, salimos del parque para darle la vuelta al polideportivo y voy aguantando bien el ritmo que llevan mis acompañantes, pero al entrar ya en la parte de recorrido urbano me voy retrasando. Ellos miran para atrás y me preguntan cómo voy. “Voy bien, voy bien, pero tirar para adelante que yo iré a mi marcha” Contesto yo. Aunque lo que realmente estoy pensando es: “Quien me mandaría a mi meterme en éstos fregaos, tirar, tirar, que yo como siga así me ahogo”

Voy un rato sola, pero no demasiado, un señor se pone a mi lado y me anima y me acompaña hasta pasado el km 3. Pero yo cada vez voy más lenta y mi cabeza manda señales a mis piernas del tipo: “ No vas a poder, sabes que no sirves para esto. Llevas poco tiempo, sólo has llegado una vez a correr 10 km. y fue en la cinta, que es muy distinto, así que te va a resultar imposible” Ante estos argumentos aminoro aún más la marcha y vuelvo a rodar sóla un rato.
“Lo siento, me paro, me paro, es que no puedo más y me duelen mucho los pies y eso que estamos aún en el km 5” Estaba subiéndome en la cera para parar, intentando convencerme a mi misma de que no era un fracaso , cuando oigo detrás de mi: “ No te pares, venga, sigue aquí conmigo, iremos despacito, pero no te pares” Era una mujer, la había visto no hacía mucho tiempo pararse porque le dolía la pierna derecha, pero ahora la tenía al lado. No se por que, pero esas palabras hicieron que sacara algo más de fuerzas y corrí a su lado. Empezamos a hablar y eso hizo que me olvidara de alguna forma del dolor de pies y del cansancio. Era una mujer muy agradable y no paraba de darme ánimos, creo que de no ser por ella, no la hubiera acabado. Gracias M. Ángeles. Espero que volvamos a coincidir
Cerca del Km 7 otra sorpresa. Oigo que me animan, pero por mi nombre. Cuando levanté la cabeza, vi a mis padres que me decían “venga nena, que cuando acabes te espera una paella” Bueno... me dio un subidón que ni os lo podéis imaginar, y no por la paella ( que me encanta) sino por que no esperaba verlos ese día.
Ahí supe que la acababa ¡Vamos que si la acababa! Los siguientes dos kilómetros y pico no me resultaron tan pesados. Acomodé mi ritmo y fuimos hablando hasta la meta.

Un apunte al margen: me resultó sobrecogedor el contraste entre la gente corriendo y algunos toxicómanos de la cercanía sobreviviendo. Entre las cosas que a un pueblo le gusta enseñar y las que cualquier ayuntamiento quiere esconder.
Bueno, sigo: Mi marca: 0:56:06, pero a juzgar por cómo me recibieron las personas que me acompañaban ( obviamente ya estaban todos en meta, esperándome), algo había ganado. Yo me fui a casa cansada, con ampollas, dolor de pies, pero contenta, con un bocata entre pecho y espalda que ni os cuento y con la sensación de que el mundo está lleno de buena gente.

Así que, resumiendo y como moraleja : Si te quieres sentir mejor, all you need is a POP.”

(Gracias, Pocoapoco)